RESUCITADO

CRÓNICA DEL MAGNO VIA CRUCIS

Con motivo del 600 aniversario del primer rezo del Santo Viacrucis en Occidente, Córdoba vivió una jornada de especial relevancia con la celebración del Magno Viacrucis, en la que participó, de manera extraordinaria, Nuestro Señor Resucitado.

 

El paso fue exornado, una vez más, por Javier Grado, quien supo realzar la belleza y la solemnidad de la imagen con un exquisito conjunto floral en el que predominaron los tonos blancos, símbolo de pureza y resurrección, y una amplia variedad de flores que aportaron elegancia y armonía al conjunto.

 

El cortejo estuvo formado por hermanos de nuestra corporación, que acompañaron con fe y recogimiento a Nuestro Señor a lo largo del recorrido. Cabe destacar la notable participación de la juventud de la cofradía, que quiso mostrar su devoción con una ofrenda floral al paso de la calle San Zoilo, gesto que emocionó a cuantos lo presenciaron.

 

Nuestro Señor Resucitado cerraba la jornada del día 11 de octubre, haciendo su entrada triunfal en la Santa Iglesia Catedral, acompañado por los sones de la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal, que interpretó magistralmente cada composición con gran sentimiento y solemnidad.

 

La procesión de regreso se desarrolló por puntos emblemáticos de nuestra ciudad, lugares que antaño formaban parte del itinerario habitual de la cofradía antes del cambio de la carrera oficial. El paso por las calles San Zoilo y Torres Cabrera se convirtió en uno de los momentos más recordados de la noche, cuando la imagen del Señor, iluminada por la luz de la fe y el fervor popular, avanzaba majestuosa entre el recogimiento de los fieles.

 

Especial mención merece el trabajo de la cuadrilla de costaleros, que, junto con el acompañamiento musical, supieron transmitir la esencia de nuestra Hermandad en cada paso, viviendo chicotás inolvidables.

 

El regreso al barrio de Santa Marina estuvo marcado por la emoción y la multitud de devotos que acompañaron al Señor hasta su templo, cerrando de manera brillante la jornada del Magno Viacrucis.

 

Fueron momentos únicos e inolvidables, que quedarán grabados para siempre en la memoria de nuestra cofradía y de todos los cordobeses que fueron testigos de cómo Nuestro Señor Resucitado volvió a llenar de luz y esperanza las calles de Córdoba.

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